30 de diciembre de 2012
La Plaza de España es uno de los lugares mágicos de Roma. Su monumental escalinata, realizada en el siglo XVIII a costa de la corona de Francia, constituye un grandioso escenario que la convierte en uno de los lugares más concurridos y animados de la ciudad. Cuando se contempla vacía, en cambio, se tiene la sensación de haber entrado en un teatro a la hora equivocada.
El nombre de la Plaza se debe a la embajada de España ante la Santa Sede, instalada en un palacio de la parte baja de la colina desde el siglo XVII. La parte alta, en cambio, donde se encuentra la iglesia de Trinità dei Monti con su doble campanario, era dominio de Francia, y durante siglos toda la zona fue escenario feroces luchas entre ambas monarquías.
Fontana della Barcaccia